El cardenal Carlos Castillo, arzobispo de Lima y primado del Perú, reprochó este domingo al Ejército por la matanza de cinco civiles, entre ellos un joven de 18 años, en un paraje de Colcabamba, en la región Huancavelica.
Durante la misa celebrada en la catedral de la capital, el purpurado alzó la voz para honrar la memoria de los fallecidos “a consecuencia de los disparos de sectores de la Fuerza Armada que, desgraciadamente, no cumplieron su deber”.
“En vez de verificar, hicieron un prejuicio y mataron a estos chicos en forma impune. Acuérdate, Padre, de nuestros hermanos que durmieron en la esperanza de la resurrección y los muchachos asesinados en Colcabamba: Cristian Águila, William Núñez, Jaime Vendezú, Wilder Romero y Nilson Montenegro”, añadió.
Castillo, quien en el pasado declaró “un día de duelo” tras las protestas antigubernamentales en Lima que dejaron un manifestante fallecido y decenas de heridos, volvió a mencionar a las víctimas en dos momentos del rito.
La semana pasada, un escuadrón militar disparó contra una camioneta con ocho civiles en la zona de Puente Mellizo y, según un informe revelado el viernes por Hildebrandt en sus trece, creyó haber matado a todos los ocupantes. Sin embargo, dos sobrevivientes, Eber Soto Quispe y Jhonatan Águila Gutiérrez, fingieron estar muertos durante casi dos horas hasta la llegada de la Policía y la Fiscalía.
Nos empezaron a caer balas de todos lados. Salían de los arbustos ráfagas de disparos. El chofer se dobló mientras manejaba. Le dispararon. Pasamos por una zona de puras piedras y nos detuvimos en el matorral, pero continuaban los disparos. Descansaban, regresaban, abrían la puerta, se alejaban y seguían disparando”, relató este último
Yo me quedé quieto, escuchando todo. Abrían y cerraban la puerta a cada rato, caían los vidrios del parabrisas. En un momento uno dijo: ‘Mi sub, aquí no hay nada, no hay droga’. Otro respondió que quizá se habían confundido de carro. Pensé que se iban, pero no, seguían ahí”, narró.
La versión oficial del Ejército sostiene que el escuadrón respondió a un supuesto ataque armado de presuntos narcotraficantes. No obstante, un informe policial recogido en la comisaría de Cotabamba contradice esa versión, según el semanario.
El documento señala que los testimonios de los soldados presentan “graves y fundados elementos de convicción que acreditan la conducta dolosa”. En el vehículo no se halló ningún arma de fuego, lo que desmiente la presunta amenaza letal mencionada por los militares.
Montenegro, uno de los fallecidos, era de nacionalidad colombiana y, según las autoridades de ese país, no tenía antecedentes judiciales. La patrulla estaba al mando del capitán Luis Montenegro, junto con el teniente Brayan Fernández y varios suboficiales.
