Tensión en la provincia de Huaylas. Una multitudinaria jornada de protesta paralizó las calles del distrito de Yuracmarca, donde decenas de comuneros obligaron a la alcaldesa a desplazarse a pie desde el sector de Nueva Esperanza hasta el Palacio Municipal, como medida de presión ante el paralizado inicio de una importante obra vial.
La movilización congregó a delegaciones de diversos sectores, entre ellos pobladores de Secsi, Quitaracza, la Comunidad Kiman Ayllu de Santa Rosa y miembros de la Ronda Urbana de Yuracmarca. Con arengas y pancartas, los manifestantes expresaron su profundo malestar ante la falta de maquinaria y el nulo avance en el proyecto de la carretera Molinurumi–Quisuarillo.
Según denunciaron los dirigentes y comuneros de la zona, la indignación popular estalló debido al incumplimiento de los plazos fijados por la propia gestión municipal.
«Hace un mes y medio vinieron a colocar la primera piedra entre aplausos, pero hasta hoy la ejecución no arranca. Nos sentimos burlados», señalaron representantes de las comunidades afectadas durante la marcha hacia el municipio.
¿Por qué se detuvo el proyecto tras el acto protocolar? Mientras la comitiva acompañaba a la autoridad edil a pie hacia la sede municipal para exigir explicaciones inmediatas, los dirigentes advirtieron que mantendrán las medidas de fuerza hasta que se garantice el ingreso de la maquinaria y el inicio formal de los trabajos en la carretera.
Las autoridades locales buscarán entablar una mesa de diálogo en las próximas horas para desactivar el conflicto social y detallar el cronograma definitivo de la obra.
