
Nuevos e inquietantes detalles revelan que el asesinato de la periodista y candidata Susy Aponte Polo, conocida como la «China Polo», fue un plan minuciosamente coordinado desde Lima que involucró a cuatro criminales, de los cuales dos continúan prófugos.
El atentado estaba programado originalmente para ejecutarse entre el 12 y el 15 de septiembre en Nuevo Chimbote. Sin embargo, al detectar que Aponte contaba con resguardo policial, la red de sicarios recalibró su estrategia y la siguió hasta la ciudad de Caraz.
Allí, el sicario Luis Obispo recibió el refuerzo de tres sujetos enviados para asegurar la ejecución.
Tras concretar el ataque, la seguridad de la víctima repelió la agresión e hirió a Obispo de tres disparos, mientras sus tres cómplices lograban huir. Pese a que Obispo intentó escapar en una mototaxi, una agente policial franco advirtió la maniobra y alertó a la comisaría, lo que permitió su captura inmediata.
Entre las pertenencias del detenido se hallaron comprobantes de transferencias bancarias enviadas desde Lima. Durante el interrogatorio, Obispo confesó que la logística y el financiamiento del crimen fueron dirigidos por su compatriota Ronald Toro, quien posteriormente fue intervenido en una vivienda del distrito de Santiago de Surco, en Lima.
Actualmente, ambos detenidos se encuentran bajo una extrema custodia policial en Huaraz para evitar cualquier intento de silenciarlos, al ser piezas clave para dar con los autores intelectuales del homicidio. En tanto, surge una interrogante crucial sobre el avance de las investigaciones: si en el hotel de Caraz se hospedaron cuatro implicados, ¿por qué las autoridades mantienen la versión oficial centrada únicamente en dos de ellos?
