
El Hospital La Caleta anunció el cierre inmediato de su sala de operaciones por la falla total de sus equipos médicos, una decisión que, según trabajadores y familiares de pacientes, ya habría puesto en riesgo vidas durante intervenciones recientes. Fuentes internas relatan cirugías interrumpidas y traslados de emergencia improvisados que habrían afectado incluso a menores de edad, lo que encendió la alarma en la comunidad local.
En el comunicado oficial, la dirigencia del nosocomio señaló que durante años realizó pedidos y gestiones ante autoridades regionales y ministeriales para el reemplazo y mantenimiento de equipos, sin obtener respuesta efectiva. Denunciaron además retrasos en los procesos de compra y falta de presupuesto, factores que, afirman, han llevado al deterioro progresivo de la infraestructura y los insumos básicos.
Ante el colapso, las emergencias serán derivadas temporalmente al Hospital Regional Eleazar Guzmán Barrón de Nuevo Chimbote, medida que profesionales de salud describen como un parche insuficiente ante la sobrecarga que esto generará en el sistema. Organizaciones de vecinos y personal médico exigen la intervención inmediata del Gobierno Regional y de la DIRESA Áncash para garantizar la atención y evitar que el cierre se convierta en una crisis humanitaria.
La población responde con indignación y movilizaciones espontáneas en las puertas del hospital; familiares piden respuestas claras y plazos concretos. Es urgente que las autoridades expliquen cuándo y cómo restituirán la capacidad quirúrgica de La Caleta y establezcan un plan de contingencia transparente que priorice la vida de los chimbotanos. ¿Hasta cuándo soportará la región esta negligencia institucional?
