Según la investigación, los sospechosos golpearon brutalmnte al conductor e intentaron estrangularlo para luego escapar con el vehículo.
Los sindicados fueron interceptados en un control policial cuando trasladaban el minibús robado y posteriormente aprehendidos; sin embargo, una multitud de aproximadamente 100 personas rebasó a los efectivos, ingresó a las celdas y sacó a los detenidos.
Los acusados fueron arrastrados por las calles, golpeados y luego trasladados hasta una cancha deportiva, donde los amarraron a un árbol y los quemaron.
Horas después, los restos calcinados fueron llevados hasta el Cementerio General de Pocoata y depositados dentro de nichos y fosas. La Policía y el Ministerio Público investigan el caso.
