En un duro golpe y contundente contra la corrupción dentro de la Policía Nacional del Perú, el coronel Arturo Miguel Ángel Balta Paredes, jefe máximo de las comisarías PNP de la región La Libertad, fue detenido esta madrugada por estar presuntamente vinculado a una organización criminal dedicada a la extorsión a mineras informales de Otuzco.
El operativo, realizado por la Fiscalía Especializada en Crimen Organizado de La Libertad y un equipo policial de Lima, resultó en la detención de 26 personas, incluido el alto oficial.

En el momento de su captura, se encontraron 250 mil soles en efectivo en su residencia, dinero que aparentemente proviene de las extorsiones a las minas ilegales de la región.
Este escándalo no solo pone en duda la integridad de las fuerzas del orden en La Libertad, sino que también plantea serias interrogantes sobre la seguridad en Trujillo, especialmente cuando altos mandos de la Policía están siendo acusados de participar en actividades criminales.
La detención de Balta Paredes, quien en el pasado se hizo notar por denunciar al alcalde de Trujillo, Arturo Fernández, por corrupción, marca un giro inesperado y desalentador en la lucha contra el crimen en la región. La operación que lo atrapó ha dejado en evidencia la corrupción dentro de las mismas instituciones encargadas de garantizar la seguridad pública.
¿Qué tipo de seguridad se puede esperar en Trujillo cuando altos mandos de la Policía Nacional se dedican a la extorsión? Este caso es un golpe fuerte a la confianza de la ciudadanía en sus autoridades, mientras las investigaciones continúan.