El caserío de Sisco, ubicado en el distrito de Fidel Olivas Escudero, en la provincia de Mariscal Luzuriaga (Áncash), vive horas de angustia tras ser declarado en emergencia debido a graves fallas geológicas que han devastado gran parte de su territorio.
Las intensas lluvias registradas en los últimos días desencadenaron deslizamientos de tierra que arrasaron viviendas, sepultaron sembríos y dejaron intransitables las vías vecinales, aislando a decenas de familias. La escena es desoladora: casas reducidas a escombros, cultivos perdidos y pobladores que observan con impotencia cómo su único sustento desaparece bajo el lodo.
Hasta la zona llegó el equipo de Gestión de Riesgos de Desastres del Gobierno Regional de Áncash, en coordinación con Defensa Civil de la provincia de Mariscal Luzuriaga y del distrito de Fidel Olivas Escudero. Junto a las autoridades locales y la población afectada, vienen realizando labores de monitoreo para evaluar la magnitud de los daños ocasionados por las lluvias y las fallas del terreno.
Durante la inspección, se constató que varias familias lo han perdido todo. Ante el riesgo latente de nuevos deslizamientos, se vienen articulando acciones de respuesta inmediata, entre ellas la evacuación de las familias hacia zonas más seguras.
Las autoridades han solicitado con urgencia ayuda humanitaria, que incluye alimentos, abrigo y materiales de emergencia para atender a los damnificados. Mientras tanto, los pobladores de Sisco enfrentan la incertidumbre con resiliencia, aferrándose a la esperanza de recibir apoyo oportuno que les permita reconstruir sus vidas.
La tragedia ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de estas comunidades frente a los fenómenos naturales y la necesidad urgente de acciones sostenidas para prevenir desastres y proteger a quienes habitan en zonas de alto riesgo.



