Entre Lagrimas y lluvias en San Luis, Familiares Amigos y Pobladores con dolor profundo, pero con una fe que no se quiebra, el cuerpo de la suboficial Marleni Rucana llegó a su tierra natal.
Las calles que la vieron crecer anoche la recibieron en silencio, con velas encendidas, con abrazos que intentan sostener lo insoportable. No es solo una familia la que sufre; es un pueblo entero que siente cómo se le desgarra el alma. El mismo cielo, cómplice del dolor, dejó caer su llovizna tenue, como si también llorara por ella.
Marleni volvio, pero no como debía. Vuelve envuelta en el clamor de justicia, en la indignación de una sociedad que no entiende cómo quien juró proteger puede convertirse en amenaza. Vuelve sostenida por la fe de su madre, por la fuerza de sus hermanos, por el amor de su pueblo que no la suelta ni en la muerte.
San Luis abraza su memoria y promete no olvidar. Las lágrimas que corren no son solo de tristeza, son también de compromiso: que su nombre no se apague, que su historia no se diluya en la impunidad. Marleni descansa en su tierra. Entre canticos y oraciones desde San Luis.
San Luis Corazón de los Conchucos
