Beto Pinto, presidente de la AGMP, confirmó el rescate de Florentino Caldua, pero arremetió contra el Ministerio del Interior por la severa demora en el envío del helicóptero policial.
En medio del dolor por la tragedia en la Cordillera Blanca, un milagro de supervivencia se registró en las últimas horas. El experimentado guía de montaña peruano, Florentino Caldua, fue rescatado con vida y en condición estable tras permanecer atrapado por varias horas en el nevado Tocllaraju (Huaraz, Áncash). El desprendimiento de una enorme masa de nieve y hielo segó la vida de sus dos acompañantes: el ciudadano mexicano Daniel Navarro y su esposa, la canadiense Sandra Covone.
El rescate extremo fue confirmado por el presidente de la Asociación de Guías de Montaña del Perú (AGMP), Beto Pinto Toledo, quien detalló que una patrulla de avanzada integrada por cuatro rescatistas de élite logró romper las barreras del clima adverso y la escarpada geografía hasta ubicar a Caldua. La avalancha ocurrió a las 5:40 a. m. a unos 5,400 metros de altitud, cerca del denominado “hombro” del nevado. Fue el propio Caldua quien, tras el impacto de la nieve, logró activar un dispositivo de comunicación satelital para emitir las coordenadas exactas de la emergencia.
Duras críticas por inacción de helicóptero policial
Pese al éxito en la evacuación del sobreviviente, la AGMP desató una fuerte polémica al denunciar públicamente la alarmante burocracia estatal. Pinto Toledo cuestionó con dureza al Ministerio del Interior debido a que el helicóptero policial solicitado desde la madrugada nunca llegó a la zona mientras el equipo civil arriesgaba sus vidas a pie. Cabe precisar que un rescate terrestre en esta sección de la alta montaña demanda entre 12 y 15 horas de caminata extrema.
«Este tipo de situación se pudo haber evitado; es más, el rescate se pudo haber hecho mucho más rápido si estaba el helicóptero. Lamentablemente el helicóptero no llega y tampoco la Policía de Montaña», manifestó con indignación el titular de la AGMP a los medios nacionales. Mientras Florentino Caldua ya recibe atención médica especializada, los equipos de montaña coordinan las penosas labores para recuperar los restos de los esposos extranjeros sepultados bajo la nieve.
