La aeronave de la Policía Nacional evacuó los restos de los ciudadanos de México y Canadá tras concluir el rescate a más de 6,000 metros de altura. El sobreviviente Floriano Caldua (35) se recupera favorablemente.
El doloroso epílogo de la tragedia ocurrida en la Cordillera Blanca se trasladó esta tarde a la zona urbana de la capital de la región. Los restos de los dos montañistas extranjeros que perdieron la vida a causa de una avalancha en el nevado Tocllaraju, ubicado en el distrito de Taricá (provincia de Huaraz), fueron ingresados formalmente a la morgue central de Huaraz para que se efectúen las diligencias e種 peritajes decretados por la ley penal peruana.
El traslado aéreo se concretó de manera exitosa a bordo de un helicóptero de la Policía Nacional del Perú (PNP), unidad que sobrevoló la escarpada geografía de alta montaña una vez que el equipo de rescate —compuesto por 25 especialistas de la Asociación de Guías de Montaña del Perú (AGMP) y de la Unidad de Salvamento de Alta Montaña— lograra desenterrar y estabilizar los cuerpos en la zona del siniestro. Las víctimas, identificadas formalmente como Daniel Navarro (de nacionalidad mexicana) y Sandra Covone (de nacionalidad canadiense), mantenían un vínculo matrimonial y se encontraban consolidando un circuito turístico de aventura en la región Áncash. Representantes de la AGMP indicaron que, tras los exámenes forenses de rigor, se activarán los protocolos internacionales junto a los consulados de México y Canadá para la pronta repatriación de los féretros.
Sobreviviente evoluciona favorablemente
Por su parte, el panorama clínico del único sobreviviente del fatídico accidente, el guía de montaña peruano Floriano Caldua (35), muestra signos de franca mejoría dentro de su cuadro crítico. Caldua permanece bajo estricto monitoreo médico en los pabellones de hospitalización del Hospital de Apoyo Víctor Ramos Guardia de Huaraz.
El último reporte emitido por el nosocomio huaracino ratifica el diagnóstico de paciente policontuso acompañado de una lesión traumática en la articulación de la rodilla, producto de la presión de la masa de nieve que lo mantuvo sepultado hasta el pecho por varios minutos. Los médicos tratantes enfatizaron que el montañista se encuentra lúcido, hemodinámicamente estable y respondiendo positivamente a las terapias físicas y analgésicas iniciales, aunque continuará en observación para evaluar su evolución general en las próximas 48 horas.
