
En vísperas de la misa de cruces, las bordadurías de Huaraz se llenan de color y fervor. Durante un recorrido por los principales talleres de la ciudad, se pudo apreciar la llegada de numerosas cruces de madera, grandes, medianas y pequeñas, que esperan su cambio de vestimenta para lucir renovadas este domingo 8 de febrero.
Muchas de ellas aún conservan la fecha del 2025 y han sido traídas desde diciembre para recibir el bordado correspondiente al 2026, junto con el nombre de sus obsequiantes. Algunas llevan inscripciones en quechua, otras simplemente el nombre de las familias que las mandan confeccionar, pero todas comparten el mismo propósito: revitalizar su presencia como guardianas tutelares, protectoras de la fertilidad y de las buenas cosechas, según la cosmovisión andina.
Pedro Palma Vergara, responsable de la Bordaduría El Rey, ubicada en el malecón sur del río Quillcay, señala que vecinos de barrios, caseríos y centros poblados han entregado sus cruces para la ceremonia. En paralelo, talleres como el de don Melchor Montes Mota, en el jirón Inés Huaylas, trabajan en moldes de maguey y madera para los tradicionales postizos que adornan las cruces campesinas con weklla, purpurina y máchitu, representando aves, mariposas y palomas que embellecen la vestimenta natural.
En la bordaduría El Señor de la Soledad, de Alejandro Palma Mautino, frente al SENATI, se observa una gran cantidad de cruces listas para el cambio de atuendo. Los colores predominan entre blancos, azules, rojos y verdes, con matices que resaltan la diversidad de estilos. Respecto a los calvarios —cruces de mayor tamaño pertenecientes a barrios tradicionales como Belén, Rataquenua, Pumakayán, Centenario y José Olaya—, ahora se bordan en sus propios locales, bajo el cuidado celoso de mayordomos y troncos.
La incorporación de nuevas máquinas de bordado ha agilizado el proceso, aunque aún se conserva la tradición de los antiguos bordados en bastidor, con hilos de oro y plata, figuras en alto relieve y adornos de mostacillas y piedras preciosas.
Este domingo 8 de febrero, las familias, mayordomos y troncos presentarán sus cruces renovadas en la misa, reafirmando una tradición que combina devoción, arte y memoria colectiva en el corazón de Huaraz.Prensahuaraz.

