Casas al por mayor, trencitos, pensiones, comandos de aniquilamiento… todo vale para conseguir votos.

En el último tramo hacia las elecciones generales del 12 de abril, diferentes agrupaciones políticas han desatado una suerte de competencia en la oferta electoral y una agresiva campaña de promesas difíciles, si no imposibles, de cumplir. José Luna Gálvez, de Podemos Perú —junto a su candidato Guido Bellido y a su militante, el exministro del Interior Daniel Urresti, recientemente excarcelado—, promete hacer lo que ni siquiera propuso en los últimos cinco años como congresista: “recortar el 50% del presupuesto del Congreso y entregarlo a la seguridad ciudadana”. Eso, además de “dar pensión digna a formales e informales”, “eliminar los monopolios y los oligopolios” y, finalmente, “entregar dos millones y medio de títulos de propiedad”. Todas promesas populistas que no dice cómo se financiarán.
POPULISMO Y MENTIRAS
Pero Podemos no es la única agrupación política desesperada por subir puntos en la intención de voto. Desde la alianza Venceremos, su candidato presidencial Ronald Atencio —haciendo gala de premeditado histrionismo— botó a la basura la Constitución Política de 1993 y se comprometió a convocar a una “asamblea
constituyente”.
Pero ahí no queda la cosa. Para justificar la medida, Atencio sostuvo que la Carta Magna impide que se construyan viviendas populares, por lo que —según su razonamiento— “para construirlas necesitamos de una nueva Constitución”.
“Queremos construir viviendas populares para todos los peruanos, pero esta Constitución impide que nos metamos en sus negociados“, arguyó, y añadió enseguida que la Carta Política no deja apoyar a los campesinos ni beneficia a los peruanos. ¿Dónde lo dice? No lo precisa. En lugar de eso lanza otro anuncio: “Vamos a conformar un comando de aniquilamiento contra el crimen, la delincuencia, el sicariato y la extorsión”.
Por su parte, el postulante a Palacio por Ahora Nación, Alfonso López-Chau, ofrece ejecutar obras estratégicas “como el tren Lima–Ica y mejorar los servicios básicos en todo el país”. Fue justo durante su visita a la región sureña porque la obra, agregó, “no se puede seguir postergando”. “En mi gobierno, este proyecto será una realidad”, insistió. ¿Con qué recursos? Dijo que con la plata que se ahorrará en la corrupción. ¿Dentro de cuánto tiempo, bajo qué condiciones? Tampoco se sabe.
Roberto Sánchez de Juntos por el Perú, en tanto, no se queda atrás. Él propone apoyo militar en seguridad y cadena perpetua para los corruptos. Y, además, una nueva Constitución donde la salud y la educación sean declarados derechos fundamentales. Lo que no dice el legislador es que tanto la salud como la educación ya son reconocidos y garantizados en la Constitución del 93. Pero como siempre, para los candidatos todo vale en campaña.
TENGA EN CUENTA
Fernando Olivera, del Frente de la Esperanza, propone un referéndum cada seis meses, pero no dice cómo los financiará.
Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, plantea sacar a los militares a las calles.
Rafael López Aliaga, de Renovación Popular, anuncia traslado de los expresidentes recluidos en Barbadillo a la selva.
