


Las calles de Copa Chico, en la provincia de Carhuaz, aún guardan silencio cuando se menciona el nombre de Noelia Azucena Zúñiga Rosario. Tenía apenas 26 años. Era madre de tres niños. Tenía sueños, proyectos y toda una vida por delante.
Hoy su voz se ha apagado.
Según las investigaciones, Noelia y su padre fueron asesinados dentro de su propia vivienda en un hecho que conmocionó a toda la región Ancash. Horas después, quien era señalado como principal sospechoso fue hallado sin vida.
Pero detrás de la tragedia existe una historia que la familia asegura haber advertido durante mucho tiempo.
Una historia de amenazas, miedo, denuncias y presuntos llamados de auxilio que nunca habrían recibido la protección necesaria.
Esta es la historia de una familia que hoy exige justicia. ✊
Rosario Pala, madre de Noelia, revive cada día el dolor de aquella tragedia.
Entre lágrimas recuerda que su hija habría sido víctima de constantes agresiones y amenazas por parte de su expareja.
En su declaración ante las autoridades señala que la familia conocía los problemas que atravesaba Noelia y que las amenazas eran recurrentes.
La familia sostiene que existieron denuncias previas y que el temor era permanente.
🔻 POR ELLO HOY SE PREGUNTAN:
¿SE PUDO EVITAR ESTÁ TRAGEDIA?
¿Se tomaron todas las medidas necesarias para proteger a una mujer que denunciaba violencia?
Las respuestas aún forman parte de la investigación.
Mientras tanto, tres niños crecieron de un día para otro sin el abrazo de su madre.
Una familia perdió a una hija y a un padre en cuestión de horas.
Y una comunidad entera quedó marcada por el horror.
Cuando la familia intentaba reconstruir su vida después de la tragedia, ocurrió algo que volvió a sembrar el miedo.
Semanas después del crimen, varias gallinas aparecieron muertas en la vivienda familiar.
La denuncia policial señala que los animales presentaban cortes y heridas inusuales.
Los familiares interpretaron el hecho como una posible intimidación y decidieron denunciarlo ante la Policía.
Desde entonces aseguran vivir con temor.
Temor a que el caso quede impune.
Temor a represalias.
Temor a que la muerte de Noelia y de su padre termine siendo olvidada.
Hoy la familia espera que las investigaciones lleguen hasta las últimas consecuencias.
Espera respuestas.
Espera justicia.
Y espera que las denuncias que, según afirman, fueron realizadas antes de la tragedia, permitan abrir un debate sobre la protección efectiva de las mujeres víctimas de violencia.
Porque cuando una mujer denuncia, no está llenando un papel.
Está pidiendo ayuda.
Y cuando esa ayuda no llega a tiempo, las consecuencias pueden ser irreparables.
En una humilde vivienda de Copa Chico hay tres niños que crecieron sin su madre.
Hay una madre que llora cada día a su hija.
Hay hermanos que siguen esperando justicia.
Y hay una comunidad que no quiere que esta historia sea olvidada.
Porque Noelia ya no puede hablar.
Pero su historia aún tiene mucho que decir.
🔻 Por: Karen Hizo ✍️
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Publicado por Revista Visión de Carhuaz.
