Han pasado 56 años desde el devastador terremoto del 31 de mayo de 1970, pero en Áncash hay heridas que siguen abiertas y familias que jamás pudieron olvidar aquella tragedia.
Más de 70 mil personas perdieron la vida cuando la tierra sacudió la región y un gigantesco alud sepultó ciudades enteras, entre ellas la antigua Yungay.
No solo desaparecieron pueblos. También se fueron familias completas, historias, sueños y generaciones que nunca pudieron volver a encontrarse.
Los sobrevivientes recuerdan el hambre, la desesperación y la búsqueda interminable de seres queridos entre los escombros. Muchos niños crecieron sin sus padres y muchas madres murieron esperando respuestas.
A más de medio siglo de la tragedia, Áncash logró reconstruir sus ciudades, pero no ha podido borrar el dolor de quienes lo perdieron todo aquel día.
DATO:
El terremoto de 1970 es considerado una de las mayores tragedias naturales de la historia del Perú y dejó una profunda huella en la memoria de Áncash.
