Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, encabezó durante más de una década el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una organización que se expandió rápidamente en México y ganó notoriedad por su violencia y alcance internacional.
Autoridades mexicanas confirmaron que el jefe del cártel, de 59 años, fue abatido este domingo, aunque los detalles del operativo aún se mantienen bajo reserva.
De sus inicios al mundo criminal

Originario de Michoacán, ‘El Mencho’ se involucró en actividades relacionadas con el tráfico de drogas desde la década de 1990.
En 1994 fue condenado en Estados Unidos por conspiración para distribuir heroína y, tras cumplir su sentencia, regresó a México. Durante un periodo trabajó como agente policial en Jalisco antes de integrarse al Cártel del Milenio, grupo criminal vinculado a Ignacio Coronel Villarreal, alias ‘Nacho Coronel’.
Tras la muerte de ‘Nacho Coronel’ y la división del Cártel del Milenio en 2010, la facción conocida como ‘Los Torcidos’ evolucionó hasta convertirse en el CJNG, con ‘El Mencho’ como líder.
Bajo su mando, el cártel consolidó su presencia en varios estados mexicanos y fortaleció rutas internacionales de tráfico de cocaína, metanfetamina y, en años recientes, fentanilo hacia Estados Unidos.
El Departamento de Estado estadounidense ofrecía hasta 15 millones de dólares por información que condujera a su captura. Diversas acusaciones lo vinculaban con conspiración para el tráfico de drogas, uso de armas de fuego en actividades ilícitas y dirección de una organización criminal transnacional.
El gobierno mexicano señaló que ‘El Mencho’ fue abatido durante un operativo de seguridad, un hecho que representa un golpe significativo para el CJNG.
Fuentes de seguridad mexicanas y estadounidenses informaron a CrashOut que las autoridades mexicanas decidieron que ‘El Mencho’ no fuera arrestado con vida.
El capo murió a causa de sus heridas en un avión militar con destino a la Ciudad de México.
A SANGRE Y FUEGO

El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ejerce una violencia principalmente estratégica y de alto impacto, orientada a controlar territorios, intimidar a rivales y presionar a las autoridades.
Entre sus prácticas más señaladas estaban los enfrentamientos armados contra fuerzas de seguridad, bloqueos de carreteras mediante la quema de vehículos y despliegues coordinados para paralizar ciudades o rutas clave, acciones que buscaban mostrar poder y generar temor social.
Además, investigaciones y reportes oficiales indican que el grupo utilizaba tácticas de intimidación contra comunidades y negocios, incluyendo extorsiones, amenazas y acciones violentas para consolidar su presencia en distintas regiones.
Su estructura operativa también fue asociada al uso de armamento de alto calibre y estrategias similares a grupos paramilitares, lo que reforzó su reputación como una de las organizaciones criminales más agresivas de México en los últimos años.
