La Contraloría General de la República emitió una alerta técnica sobre una serie de deficiencias estructurales y operativas identificadas en el puente Buenos Aires, infraestructura vial situada en la provincia de Huarmey, en la región Áncash. Cabe precisar que la administración, conservación y mantenimiento de dicha vía se encuentran bajo la jurisdicción de la Municipalidad Provincial de Huarmey.
A través de un informe de orientación de oficio, el máximo órgano de control institucional advirtió que la referida infraestructura presenta deficiencias en el sistema de protección de sus márgenes, en la junta de dilatación comprendida entre el tablero y la losa de acceso, así como en los sistemas de anclaje de las barandas de seguridad. Dichas condiciones técnicas, según precisa el documento, podrían acelerar el deterioro físico de la estructura ante un eventual incremento del caudal del río producto de las precipitaciones asociadas al fenómeno El Niño.
Entre las observaciones consignadas por la comisión auditora, se detalla que los bloques de piedra que conforman el enrocado no brindan la cobertura de protección requerida al estribo izquierdo de la vía, sumado a que diversos sectores del talud de acceso carecen del revestimiento de ingeniería correspondiente. De igual forma, en el margen derecho, aguas abajo, los fiscalizadores identificaron que el muro de protección con gaviones concluye en un punto indeterminado, dejando un tramo del terreno natural en estado de exposición a la fuerza erosiva del agua.
La inspección física in situ también constató la acumulación de residuos sólidos, neumáticos en desuso, empozamientos de agua y crecimiento de vegetación perjudicial debajo del puente, incluso en las proximidades de la subestructura. De acuerdo con el análisis de la Contraloría, la presencia de estos elementos exógenos altera el libre flujo hídrico, propicia procesos de sedimentación y acelera el desgaste del suelo que soporta la cimentación de los estribos.
Otra observación técnica relevante corresponde a la presencia de una abertura longitudinal entre la losa del tablero y la losa del acceso, la cual carece del sello elastomérico exigido por la normativa vial. Esta deficiencia estructural facilitaría el filtrado de agua pluvial y material sedimentario, mientras que las fisuras e imperfecciones detectadas en los anclajes de las barandas metálicas incrementan la exposición a la humedad, acelerando los procesos de corrosión del material.
Finalmente, el organismo de control advirtió que el conjunto de estas anomalías podría comprometer de forma progresiva la estabilidad del terreno colindante a la vía, especialmente frente a la ocurrencia de avenidas extraordinarias y arrastre de sedimentos. Esta situación pone en riesgo directo la continuidad del servicio de transitabilidad vial en la zona y la seguridad de la integridad física de los ciudadanos que hacen uso cotidiano de esta infraestructura de transporte.
