La culminación y entrega formal de la obra de la Catedral de Huaraz, un proyecto emblemático de profunda relevancia social y religiosa aguardado durante años por la comunidad católica de la provincia de Huaraz (región Áncash), vuelve a situarse en el centro del debate público. Sobre el particular, el presbítero Lucho Maguiña, uno de los principales promotores de la infraestructura eclesiástica, sostuvo firmemente que el templo debe ser entregado de manera integral y plenamente concluido en el año 2027, rechazando cualquier intento de apresurar su inauguración por exigencias del calendario político.
La posición vertida por el religioso responde a las crecientes preocupaciones en torno a las intenciones de realizar un acto inaugural en el próximo mes de diciembre, fecha que coincide de forma directa con el término de la gestión institucional del gobernador regional de Áncash, Fabian Koki Noriega Brito. Diversos sectores de la población cuestionan que una obra de trascendencia histórica e identidad urbana pretenda ser acondicionada a contrarreloj con el fin de adecuarse a la agenda de salida del actual Gobierno Regional.
En ese sentido, el padre Lucho Maguiña enfatizó que la estructura de la Catedral no debe ser objeto de entregas apresuradas orientadas a ceremonias protocolares, fotografías institucionales o actos de cierre de mandato. Se remarcó la importancia de garantizar que la obra sea entregada con la totalidad de sus acabados, respetando estrictamente los parámetros de su diseño arquitectónico y artístico en salvaguarda de la dignidad del culto y de la fe de los miles de feligreses huaracinos.
Asimismo, el sacerdote hizo memoria del histórico proceso de gestión impulsado de forma conjunta con el exobispo monseñor Eduardo Velásquez y la Comisión Diocesana de Social Pasión (Codispas), iniciativa que contó con el respaldo del Gobierno Regional de Áncash y el financiamiento mediante obras por impuestos de las compañías mineras Barrick Misquichilca y Compañía Minera Antamina. En palabras del promotor, este esfuerzo acumulado de sacrificios y gestiones técnicas no debe verse mermado por la premura de una firma o un corte de cinta.
Finalmente, se planteó que si el expediente y los detalles de ejecución demandan meses adicionales de labor técnica, la obra debe ser recibida de manera formal durante el periodo de la subsiguiente administración regional en 2027, garantizando la continuidad administrativa pertinente. La comunidad exige que las autoridades transparenten el estado actual de los acabados, el cronograma de ejecución real y las condiciones de seguridad estructural para evitar recepciones defectuosas de este bien público e histórico.
