
Se viene el fenómeno del niño, mientras Diputado todo el dia en TikTok
Por: Daniel Enrique Jaimes Caceres
Adrián Alvarón, del partido Obras, fue captado durante horas enviando regalitos virtuales en un live de venta de pantalones de una ex trabajadora de la región que en algún momento habría sido involucrada con el actual gobernador, en lugar de fiscalizar y trabajar por la región.
En medio de una creciente ola de inseguridad ciudadana, denuncias de corrupción enquistada en el gobierno regional y la inminente amenaza del Fenómeno El Niño, la población de Áncash espera que sus representantes prioricen las necesidades urgentes de la población. Sin embargo, una reciente transmisión en redes sociales ha puesto en evidencia conductas que distan mucho de la labor fiscalizadora y propositiva que se espera de un congresista.
Según se ha podido constatar, el diputado por Áncash, Adrián Alvarón, del partido Obras, destinó un prolongado periodo de su jornada a interactuar en la transmisión en vivo de la exservidora del Gobierno Regional de Áncash, Raquel Vega, quien se dedicaba a la venta de pantalones. En lugar de estar atento a las comisiones de trabajo o a las problemáticas de la región, el parlamentario fue visto enviando “regalitos” y ejecutando los famosos “tiki tikis” durante horas.
Ante esta situación, desde diversos sectores de la ciudadanía surgen cuestionamientos legítimos:
· ¿Dónde está el trabajo fiscalizador por Áncash?
· ¿Dónde quedan las propuestas legislativas para enfrentar la inseguridad y el crimen organizado?
· ¿Dónde está la defensa de nuestros intereses frente a los riesgos de desastres naturales?
“Áncash no necesita representantes que conviertan su función en un espectáculo de redes sociales. Necesita congresistas y diputados que realmente trabajen”, manifestaron voceros de la sociedad civil.
La popularidad efímera en TikTok o la simpatía en transmisiones en vivo no pueden ni deben confundirse con la verdadera representación política. Un “tiki tiki” podrá generar risas y regalitos virtuales, pero no combate el crimen, no enfrenta la corrupción, no previene desastres y, claramente, no resuelve los problemas estructurales de Áncash.
Este episodio debe servir como una lección crucial para el próximo proceso electoral: el voto no es un regalito, es un acto de responsabilidad.
No votemos por el personaje más simpático de las redes, sino por personas capaces, preparadas y verdaderamente comprometidas con el desarrollo y la seguridad de nuestra región.
¡Áncash merece representantes que trabajen, no representantes que vivan del “Tiki Tiki”!
