La crecida en Rasuwa dejó decenas de fallecidos y cientos de desaparecidos, mientras el desastre peruano de 1970 vuelve como referencia por el alcance del daño en zonas de montaña.
Una inundación repentina en la frontera de Nepal con China dejó al menos 95 muertos y 384 turistas desaparecidos, cifras que evocan la magnitud de la tragedia que sepultó a la ciudad peruana de Yungay en 1970, cuando un alud arrasó la localidad y dejó un saldo de miles de fallecidos solo en esa zona.
Ambas catástrofes, aunque separadas por décadas y ocurridas en contextos distintos, muestran el poder destructivo de los desastres naturales y su impacto en comunidades enteras.
Nepal fue escenario reciente de un desastre tras la crecida devastadora de un río en la frontera con China, de acuerdo con la información oficial. El torrente de lodo y escombros se desbordó y sepultó edificios en el distrito de Rasuwa, lo que desencadenó una búsqueda urgente de sobrevivientes.
Abi Narayan Kafle, portavoz oficial, confirmó la muerte de al menos 95 personas y reportó la desaparición de 384 turistas, entre los cuales se encuentran 291 extranjeros y 93 ciudadanos nepalíes. Entre los desaparecidos figuran 105 ciudadanos indios, según la Oficina de Turismo de Nepal.
Las imágenes difundidas por la policía local y la empresa Altitude Air muestran la magnitud del desastre en los valles del norte de Rasuwa, donde el agua arrasó casas, caminos y estructuras.
Según testigos, “las aguas se llevaban por delante ocho o nueve camiones, además de casas y personas”. El fenómeno natural también afectó el paso fronterizo de Gyirong, donde cámaras de seguridad captaron el momento en que un alud de barro y agua arrasó el cruce, destruyendo vehículos y edificios a su paso.
Yungay en 1970
El 31 de mayo de 1970, un terremoto de magnitud 7,9 sacudió el norte de Perú. El epicentro se ubicó frente a las costas de Casma y Chimbote, en el océano Pacífico, a unos 50 kilómetros de profundidad.
Minutos después del sismo, una gigantesca masa de hielo, lodo y rocas se desprendió del nevado Huascarán y descendió a gran velocidad, sepultando la ciudad de Yungay y otras localidades del Callejón de Huaylas en el departamento de Áncash.
De acuerdo con un reportes de ese tiempo, la avalancha se originó en el glaciar 511 del Huascarán, desplazándose en una franja de 800 metros de ancho por 1.500 metros de largo.
