La tragedia golpeó con brutalidad este lunes 6 de abril en el sector de Saullamur, en la peligrosa carretera que une Leymebamba con Celendín. Un accidente de tránsito que acabó con la vida de una pareja de esposos.
Según reportes preliminares, el vehículo —un Toyota Yaris rojo mica metálico, año 2023, de placa M5U-699— se despistó violentamente y cayó a un abismo en una zona de difícil acceso. El impacto fue tan brutal que el automóvil quedó completamente destrozado, prácticamente irreconocible, evidenciando la magnitud del siniestro.
En medio del horror, un milagro: una menor identificada como Cinthia Nicol logró sobrevivir. La niña fue rescatada por pobladores y unidades de emergencia que acudieron rápidamente pese a las complicaciones del terreno. Actualmente se encuentra bajo resguardo de las autoridades, en estado vulnerable tras perder a sus seres queridos.
Las autoridades han lanzado un llamado urgente a la población para ubicar a los familiares de la menor. Se pide que se acerquen de inmediato a la comisaría para garantizar su protección, cuidado y acompañamiento en este momento crítico. La situación de la niña ha generado profunda preocupación y solidaridad.
El hecho ha causado una ola de consternación en toda la zona, pero también ha encendido la indignación. Vecinos y transportistas no dudan en señalar que esta tragedia no es un caso aislado, sino uno más en una larga lista de accidentes mortales en esta vía considerada altamente peligrosa.
La carretera que conecta Amazonas con Cajamarca, especialmente en el tramo de Saullamur, ha sido señalada reiteradamente por sus zonas de alto riesgo y la falta de señalización adecuada. A esto se suman maniobras evasivas y condiciones adversas que convierten el trayecto en una trampa mortal.
“¿Qué están esperando las autoridades? ¿Que sigan muriendo más personas?”, es el grito desesperado de la población, que denuncia la inacción frente a un problema conocido desde hace años. La rabia crece mientras las familias siguen siendo golpeadas por tragedias que, aseguran, podrían evitarse.
Hoy, Saullamur vuelve a teñirse de luto y pone en evidencia una realidad alarmante: la urgente necesidad de invertir en infraestructura vial, implementar medidas de seguridad y evitar que esta carretera siga cobrando vidas.
Perú21
