Maicol Liñán Arroyo fue hallado culpable de violación con subsecuente muerte, y sus cómplices, todos jóvenes, recibieron condenas de hasta 35 años de prisión

El Juzgado Penal Colegiado Supraprovincial de la Corte Superior de Justicia del Santa dictó cadena perpetua para Maicol Deyvi Liñán Arroyo, de 29 años, líder de una banda criminal responsable de dopar y abusar sexualmente de jóvenes, en un caso que generó conmoción en Chimbote por la gravedad de los hechos.
Liñán Arroyo fue hallado culpable del delito de violación de persona en estado de inconsciencia con subsecuente muerte, tras el fallecimiento del estudiante Andrés Felipe Rodríguez Cruz.
Además de la cadena perpetua para el líder, sus cómplices, todos jóvenes de entre 18 y 19 años, recibieron condenas de hasta 35 años de prisión. Luis Alejandro Azañero Silva (19), Cristofher Junior Herrera Arroyo (19) y Josselyn Karelis Quezada Gordillo (19) fueron sentenciados a 35 años, Néstor Martín Camacho Amiquero (18) a 32 años y un mes, y Juan Nilber Segura Arroyo (19), acusado de encubrimiento y omisión de auxilio en perjuicio de cuatro víctimas, recibió cinco años y un mes.
Los sentenciados escucharon la lectura de sus penas desde el penal de Cambio Puente mediante enlace virtual.
La organización criminal fue desarticulada en marzo de 2024, tras una “fiesta del horror” en una vivienda de la urbanización Paseo del Mar, en Nuevo Chimbote, donde tres adolescentes y un joven de 19 años fueron drogados y abusados sexualmente. Andrés Rodríguez Cruz murió a causa de una sobredosis de los fármacos que le suministraron.
Tras los hechos, Liñán Arroyo huyó a Bolivia, mientras que sus cómplices fueron detenidos: José Azañedo, Néstor Camacho, Cristofher Herrera, Yosselyn Quezada y un menor de 16 años. Los cuatro adultos fueron recluidos preventivamente en el penal de Cambio Puente, y el menor fue internado en una correccional en Lima. En abril de 2024, Liñán Arroyo fue capturado en Bolivia y entregado a las autoridades peruanas.
Según la acusación fiscal, la banda captaba a sus víctimas a través de redes sociales y las invitaba a viviendas donde realizaban fiestas. Allí, los jóvenes eran drogados con clonazepam, abusados sexualmente y grabados en video, material que luego era vendido en páginas web a clientes en países europeos.
El caso generó conmoción en la ciudad por la violencia de los delitos y la muerte de Rodríguez Cruz, quien después de ser dopado sufrió un infarto tras ser abandonado en un descampado junto a otra víctima. (W.C. – RSD Noticias).
