La tensión se vive en la ciudad de Huaraz. El alcalde de Macate, Fidel Alva López, junto a decenas de pobladores, llegó hasta la capital regional para protagonizar una contundente protesta exigiendo el asfaltado de la carretera principal del distrito, una obra que —según denuncian— fue comprometida por el Gobierno Regional pero que hasta la fecha no muestra avances concretos.
La movilización apunta directamente contra el gobernador regional de Áncash, Koki Noriega, quien no se encontraba en la sede del Gobierno Regional al momento de la protesta, situación que generó mayor malestar entre los manifestantes.
“No regresaremos sin soluciones concretas”
Los vecinos de Macate fueron claros: no retornarán a su distrito sin compromisos firmes, fechas exactas y garantías para el inicio de las obras.
Según expresaron, llevan varios años esperando que el proyecto de pavimentación deje de ser solo una promesa electoral y se convierta en una realidad que impulse el desarrollo de la zona.
El alcalde Fidel Alva López señaló que el mal estado de la vía:
- 🚜 Perjudica el transporte de productos agrícolas
- 🚑 Dificulta el acceso oportuno a servicios de salud
- 💰 Afecta gravemente la economía local
- 🚌 Incrementa los costos de transporte y tiempos de viaje
Carretera en mal estado frena el desarrollo de Macate
La carretera principal de Macate es una vía estratégica para la conectividad distrital y provincial. Sin embargo, el deterioro constante, el polvo en temporada seca y el lodo en época de lluvias continúan generando riesgos para transportistas y pobladores.
Los manifestantes cuestionan la gestión administrativa del equipo técnico regional y exigen transparencia sobre el estado real del proyecto de asfaltado.
Expectativa en Huaraz ante posible pronunciamiento oficial
La protesta ha generado expectativa en la ciudad de Huaraz, donde se espera un pronunciamiento oficial por parte del Gobierno Regional de Áncash. Hasta el cierre de esta nota, no se había emitido un comunicado formal que responda a las demandas de la población.
Mientras tanto, la presión social aumenta y la ciudadanía sigue atenta a lo que podría convertirse en un nuevo conflicto regional por obras de infraestructura vial.
