
La situación en el distrito de Yuracmarca se torna cada vez más crítica. En el caserío de Santa Rosa, la tierra del cementerio comunal ha comenzado a abrirse de manera alarmante, generando un alto riesgo de colapso que preocupa a los pobladores, quienes demandan a la alcaldesa Julisa Huiza Saravia una reubicación inmediata antes de que ocurra una tragedia.
Este problema no se limita únicamente al pueblo de Yuracmarca. Santa Rosa también sufre las consecuencias de una falla geológica en actividad, que ha provocado la restricción del tránsito vehicular en la vía de acceso del tramo Santa Rosa – Wiñic, zona Trapiche, dificultando el desplazamiento de personas y el transporte de bienes.
La emergencia se agrava con los antecedentes recientes. La noche del jueves 29 de enero, alrededor de las 8:30 p.m., un deslizamiento de tierra en el cerro Parcay, sector Pampirca, ocasionó daños materiales tras un huaico que afectó viviendas y un tramo de la vía urbana. Según el Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER) de Áncash, el evento habría sido originado por una posible falla geológica.
Como resultado, dos viviendas de material rústico quedaron afectadas y varios vecinos optaron por retirar sus pertenencias ante el temor de nuevos deslizamientos. Al día siguiente, desde las 9 de la mañana, se iniciaron trabajos de limpieza y remoción del material con apoyo de maquinaria pesada —una retroexcavadora y un camión volquete— facilitada por la Municipalidad Distrital de Huallanca. Pero los vecinos señalan que la comuna yuracmarquina no ha querido destinar combustible para la operatividad de la maquinaria.
La población insiste en que las medidas deben ir más allá de la limpieza de emergencia. El avance de las grietas, especialmente en el cementerio de Santa Rosa, evidencia un peligro latente que requiere acciones preventivas inmediatas para salvaguardar la vida y la seguridad de los habitantes de Yuracmarca. El COER no ha informado aún sobre este último hecho.
Fotos e información: Edwin Flores
