Según el reportaje, el exalcalde Roberto Briceño compró compactadores de basura a una empresa vinculada al amigo chino del presidente del Congreso, José Jerí, conocido en el bajo mundo político como “el Tío Jhony”. Casualidades de la vida: hoy varios de esos compactadores están malogrados, inservibles y el caos de la basura sigue intacto. Pero el negocio, ese sí, salió redondito… para algunos.
Y como para que no queden dudas del “compromiso” con la limpieza, Briceño viajó hasta China, asegurando que era para concretar la compra de compactadores. El resultado: fierros defectuosos, basura por montones y Chimbote pagando el pato.
Ahora todo empieza a cuadrar. Viajes, amistades estratégicas, compras cuestionadas…
Ya sabemos de dónde habría salido el billetito para la banda gástrica, porque adelgazar cuesta, pero gobernar bien parece que no estaba en la lista.
Mientras Chimbote se ahoga entre desperdicios, los responsables hoy guardan silencio, como si la basura no fuera con ellos. Panorama ya habló.
Ahora le toca a la Fiscalía… si es que no se hace la desentendida.
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Chimbote no necesita cirugías estéticas, necesita autoridades limpias.
