La ciudad de Trujillo está profundamente consternada por la muerte de Melany Lino Cruz, una joven de 22 años que no logró sobrevivir a las graves quemaduras sufridas durante un violento atentado extorsivo ocurrido el 19 de diciembre en el sector El Milagro, en el distrito de Chicama.
Melany permaneció varios días internada en la Unidad de Cuidados Intensivos, luchando por su vida luego de haber sido quemada viva mientras trabajaba en la inmobiliaria R&G, implicada en tráfico de terrenos en la zona. Finalmente, su fallecimiento se produjo en el Hospital Regional de Trujillo, donde el personal médico hizo todo lo posible por salvarla.
La joven sufrió quemaduras de tercer grado en aproximadamente el 80 % de su cuerpo, lesiones que terminaron siendo irreversibles.
El ataque ocurrió cuando sujetos desconocidos ingresaron al local donde Melany laboraba y le prendieron fuego, en un hecho que estaría vinculado a mafias de extorsión y presuntas disputas por terrenos en el centro poblado de Luz del Sol. El crimen ha generado indignación y temor entre los vecinos.
Tras el atentado, Melany fue trasladada de emergencia al Hospital de Alta Complejidad Virgen de la Puerta, en el distrito de La Esperanza, y luego derivada al Hospital Regional Docente de Trujillo, donde falleció.
La joven era el único sustento económico de su familia. Hoy, su madre, la señora Laura Cruz Rodríguez, enfrenta no solo el dolor de la pérdida, sino también la difícil tarea de despedir a su hija en medio de la indignación y la exigencia de justicia.
Sus vecinos y familiares han pedido que la Policía capture cuanto antes a los responsables de este brutal crimen que enluta a la región y vuelve a poner en evidencia la violencia ligada a la extorsión.
Además, se ha habilitado el Yape 902 283 014, a nombre de Laura Cruz, para quienes deseen apoyar con los gastos del sepelio.
Finalmente, la madre de Melany contó que un día antes del brutal crimen, la joven había renunciado. En otro momento, exigió que se investigue a fondo a los dueños de la inmobiliaria donde ocurrió el atentado. “A mi hija la han mandado a matar. Algún día lo van a pagar porque hay un Dios que hace justicia», dijo entre lágrimas.
